Escribo estas líneas bajo los ataques de los Espasmos Vertiginosos. Dichos espasmos pueden ocurrir en cualquier momento del día: al levantarme, al preparar comida, al pensar en los pendientes, al tomar café… pero es casi infalible, y con mayor intensidad, cuando estoy a punto de quedar dormido. Son instantes que se encuentran en el limbo que se crea entre el estar despierto escuchando lo que pasa alrededor y el estar dormido escuchando a la propia memoria.
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